Empresas 06.02.2020 > Mundo

Culmina la ICE de Londres 2020: la industria sigue creciendo, las viejas preguntas permanecen

La expo reina cumple con todas las expectativas creadas, pero el debate de los temas relevantes es inexistente

Por ANDRÉS TAPIA

Pasan de las 16:00 horas y un obrero que trabaja en el centro de exhibiciones ExCel, donde estos días se llevó a cabo la edición 2020 de la expo reina de la industria del juego y el entretenimiento, la ICE de Londres, luce agotado y quizá hasta triste en una banca que está situada fuera de la nave principal. Han sido tres días de intenso ajetreo, de ir y venir, de recorrer de oeste a este y viceversa, los 87,328 metros cuadrados, divididos en los salones norte y sur, que forman parte de este lugar que está situado a un costado del Muelle Royal Victoria, en el East End londinense.

Los visitantes se marchan y se dicen “adiós, hasta el próximo año”, los expositores –los pocos que aún quedan– celebran en los stands las ventas conseguidas, las promesas arrancadas e incluso los fracasos. Para bien o para mal, todo ha terminado. No así para el obrero que se lleva las manos a la cabeza, como si padeciera una jaqueca, y se cubre los oídos con un dejo demencial. Él todavía tiene trabajo: hay que retirar los gabinetes, las mesas de juego, las máquinas tragamonedas e incluso un tanque de guerra, de 17 toneladas de peso, que la empresa Endorphina decidió llevar con propósitos de marketing. En fin, todo ese circo compuesto por decenas de pistas que ha servido para apuntalar los afanes de una industria que no clandestina, pero sí sigilosamente, ha venido creciendo a pasos agigantados en los últimos años.

Tanto que estos días por aquí han pasado Usain Bolt, el velocista jamaiquino ganador de ocho medallas de oro en los Juegos Olímpicos de BeijingLondres y Río de Janeiro, y el actor estadounidense, ciertamente venido a menos, David Hasselhoff. El primero para anunciar el inminente lanzamiento de un juego para slot que está inspirado en su figura y hazañas y fue creado por la compañía Ganapati; el segundo, para conmemorar el 40 aniversario de la empresa Novomatic que decidió celebrarlo en plena ICE.

Marketing, por supuesto, que se basa en el concepto de jugar para la grada aunque al final los goles conseguidos no sean tantos ni tan vistosos. En esta edición de la ICE se esperaba un poco más de debate entre los reguladores y los protagonistas de la industria, pero si lo hubo no pasó de ser apenas una escamaruza que nadie notó. Y además, como la sombra de un fantasma, flotaba la pregunta en torno a lo que ocurrirá en la industria ahora que se ha oficializado el Brexit y el Reino Unido ya no forma parte de la Unión Europea. El cuestionamiento no es ocioso si se considera que en ciertas jurisdicciones y asociaciones el país era considerado parte del club, y ahora ha dejado de serlo. Y lo mismo aplica para aquellas jurisdicciones impulsadas y reguladas por el ex integrante de la UE, ¿aplicarán nuevas reglas o permanecerán las que están como si nada hubiese pasado?

El show, sin embargo, no desmereció en lo más mínimo. Los gigantes de la industria, AristocratMerkurIGTEGT, etc., ocupando los espacios centrales, los más grandes, y expandiéndose como imperios en pleno apogeo sin el más mínimo asomo de pudor. Y alrededor los demás, los que vienen empujando fuerte o tímidamente, pero que ya empiezan a reclamar un lugar en el sector. Y atrás y a los costados, los más pequeños, aquellos que parecen no inquietar ni incomodar a nadie y, sin embargo, en ocasiones lo hacen.

La gente se marcha, la ICE de Londres 2020 concluye y a modo de testigos mudos miles de ejemplares de publicaciones, panfletos, folletos y volantes yacen olvidados en los estantes dispuestos para ello. El “Go Green” implementado por la organización no alcanza en modo alguno a ser completo y, en consecuencia, coherente: pese a todo lo que parece y a todo el camino andado, éste sigue siendo un mundo de papel.

En eso, acaso, también piensa el obrero que relaja su tensión afuera del centro de exhibiciones ExCel que lentamente se vacía mientras los asistentes se toman las últimas fotos y nuevamente se dicen “adiós, hasta el próximo año”. Para él no pasará tanto, sino tan sólo un rato. Y la ICE que ya termina de algún modo continuará un poco –sólo un poco– más.