Empresas 17.11.2016 > Mundo

La RSE, un esfuerzo de todos

Esteban Corio (de la entidad EntreteneRSE) hace un repaso de las pocas prácticas de responsabilidad social y compromiso sustentable que existen en la industria del gaming argentino. Considera que el sector sigue sin involucrarse integralmente en el tema.

Aprovecho y agradezco la posibilidad que me brinda Games Magazine de poder escribir estas líneas, que pretenden ser una mirada a grandes rasgos sobre la actualidad de nuestra industria en términos de Responsabilidad Social Empresaria y Sustentabilidad. En vísperas de una nueva edición de SAGSE y de la segunda edición de la Entrega de los Premios EntreteneRSE a la Sustentabilidad en la Industria, el balance que puedo hacer sobre lo acontecido y desarrollado en este último año me trae inevitablemente un sabor agridulce. No puedo dejar de reconocer que, dentro de la poca inserción y adopción de conductas organizacionales sustentables y responsables que se evidencian en toda nuestra cadena de valor, han habido algunos destellos de luz en medio de la opacidad general: por un lado, se dio a conocer un informe de ludopatía realizado por la Universidad Torcuato Di Tella y financiado por la CASCBA, en base a un relevamiento de jugadores de tres municipios, dos en la jurisdicción de Buenos Aires y uno en la CABA. Al menos, tendremos datos certeros como punto de arranque de futuras mediciones de evolución, en tanto se apliquen los respectivos programas de prevención. Asimismo, ALEA eligió nuevas autoridades y comenzó otra etapa; recientemente, presentaron puertas adentro un análisis de sustentabilidad de casi todas las jurisdicciones que la componen, con datos relativos a género, condiciones laborales y juego responsable. Sería bueno que lo dieran a conocer al público en general o, al menos, al interior de toda la industria. En esa línea, el IJAN de Neuquén se mostró muy activo en el desarrollo empresarial de su cadena de valor, compuesta principalmente por microempresarios dueños de agencias de lotería. En cuanto a nuestro premio EntreteneRSE a la Sustentabilidad, se presentaron un total de 21 proyectos e iniciativas de RSE en las tres categorías (Medio Ambiente, Público Interno y Comunidad). Esto representa un 80% más en la cantidad de postulaciones que el año anterior. También quiero mencionar que Casino Santa Fe difundió su Segundo Reporte de Sustentabilidad, en base a estándares GRI y Principios del Pacto Global de Naciones Unidas. Es el único operador con esta práctica. En tanto que, entre los fabricantes, IGT publicó recientemente su Primer Reporte de Sustentabilidad a nivel global.
 
Agenda sobre juego responsable
Si bien muchos otros operadores siguieron aportando fondos y eventualmente grupos de voluntariado a algunas ONGs o iniciativas gubernamentales de su área de influencia, no hay mucho movimiento en términos de RSE. Claramente, esto es muy poco para una industria de la envergadura de la nuestra, que emplea a cientos de miles de personas a lo largo de toda su cadena de valor, realiza un aporte tributario importantísimo y proporciona un valor agregado de entretenimiento a decenas de miles de usuarios todos los días. La industria sigue sin involucrarse integralmente. Faltan debate, sinergia y diálogo. En fin, falta una agenda concreta sobre este tema. Tampoco advierto una vocación de enfrentar las demandas, sean o no razonables y atendibles, de los públicos de interés pertinentes (Poder Ejecutivo, Legislativo, Sociedad Civil, Medios de Comunicación), quienes son los que terminan por imponer la agenda. El resultado son horarios más restringidos, más control, necesidad de maniobras de último momento para evitar mayores restricciones. Así, la industria aparece siempre a la defensiva. A veces, me pongo a comparar esta realidad con la de algunas otras industrias controversiales, como la minera. Allí no tienen margen de error. Una gota más de cianuro derramado al medio ambiente y se terminó la licencia. ¿Qué sucedería si en el día de mañana nos dijeran: “Un ludópata más y se termina la licencia”? ¿Cómo actuaríamos? Tal vez, es lo que nos merezcamos. Mi escepticismo deriva de que no logro entusiasmarme con lo que veo. Observo empresas importantes del sector poniendo genuina y progresivamente cierto empeño en marcar el camino, pero también existen muchísimos otros operadores que hacen oídos sordos a los llamados de sustentabilidad o actúan con evidente prescindencia. Por sí solos, los principales operadores no pueden traccionar a toda la industria. Esto es un esfuerzo de todos.
 
Un escenario de transparencia y compromiso
Tal vez hago mal en preocuparme y todo debe ser así, en base a imposiciones progresivas de la autoridad regulatoria para que la industria vaya adecuándose a los tiempos venideros de exigencia de transparencia en sus procesos, inocuidad con el medio ambiente e inversión social incremental. Quizás a fuerza de presiones aprendamos a hacer las cosas bien, ya que no queremos o podemos ponernos de acuerdo entre nosotros. Como mencioné al principio, estamos en vísperas de una nueva SAGSE en Buenos Aires. Se trata de la ocasión anual en donde la industria trata de ponerse sus mejores galas. Luego de unos años atroces de cepos económicos, poco acceso a la tecnología, nula transparencia institucional y ridículas restricciones al comercio internacional, este 2016 el escenario se presenta con esperanza renovada. Ojalá que este contexto sirva para que aquello que suceda en el futuro de esta industria en cuanto a su gestión de sustentabilidad refute todas estas líneas escritas con desazón. Apostemos por que la industria contribuya con su cuota de inversión, tecnología y servicios de excelencia al desarrollo del país.
 
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