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06.05.2021 | Argentina | Salas

El Hipódromo de Palermo cumple 145 años

Hace 145 años, con precisión el 7 de mayo de 1876, un caballo de nombre Resbaloso cruzó en primer lugar la meta del primer recinto hípico formal de la ciudad de Buenos Aires, pues anteriormente habían existido dos en el pueblo de Belgrano que no desarrollaron linaje. Se dice que fueron alrededor de 10,000 personas las que contemplaron aquella primer carrera.

Hoy, justamente, se celebra el 145 aniversario el Hipódromo de Palermo, el ícono porteño de la Avenida del Libertador, que ha sido declarado patrimonio arquitectónico de la capital de Argentina. Infortunadamente, la pandemia de la Covid-19, sus consecuencias y resabios, provocaron que el sitio fuese cerrado nuevamente al público al tiempo que presenta restricciones en otras de sus actividades debido a las medidas sanitarias vigentes.

“A pesar del momento difícil que vivimos, en el Hipódromo de Palermo trabajamos día a día para superar esta situación de la mejor manera posible. Adecuamos y mejoramos constantemente la experiencia para cuando puedan volver nuestros visitantes y desarrollamos canales digitales que son los pilares de la nueva realidad”, relató Fernando Facal, gerente general del recinto hípico. “A la vez, impulsamos el desarrollo de la actividad hípica por el resto del país y por todo el mundo. Estamos ante una fecha especial y distinta, sin poder celebrar como este lugar se merece, pero con la responsabilidad de cuidar las fuentes de trabajo y la salud de todos. Con optimismo, esperamos poder tener un lindo festejo en el 146° aniversario”.

Desde su inauguración en 1876, el Hipódromo de Palermo fue un punto de encuentro y el lugar predilecto de importantes acontecimientos de la vida social y cultural nacional. La historia del Hipódromo se desarrolló simultáneamente a la constitución de la nación argentina. Los principales apellidos de la sociedad civil ocuparon una posición relevante en su administración hasta mediados del siglo XX. Se trata de la generación que forjó un nuevo país y en ese esquema incluyó al turf marcando de ese modo un estilo de vida en el que tradición, deporte y entretenimiento confluyeron en un mismo sitio.

Unos años después de haber abierto sus puertas, el recinto pasó a ser administrado por el Jockey Club, y pese a que por su geografía era coloquialmente conocido como Hipódromo de Palermo, no adoptó su nombre oficial (Hipódromo Argentino de Palermo) hasta 1953, año en el que gobierno peronista vigente decidió expropiar los hipódromos del país al Jockey Club.

El año 2002 la administración del lugar decidió introducir máquinas tragamonedas y el hipódromo se reconfiguró no sólo como el espacio por excelencia para las carreras de caballos, sino también como un casino. Hoy las salas del Hipódromo de Palermo se encuentran dentro de las diez operaciones de slots más grandes y modernas del mundo, y se sigue invirtiendo para ofrecer a los visitantes la mayor diversión bajo los principios del Programa Juego Responsable. Es importante hacer notar que las slots realizan un aporte muy significativo al turf nacional y a las miles de fuentes de trabajo que genera a lo largo de todo el país, sin dejar de lado su contribución en impuestos para financiar diversos programas sociales del Estado.

A partir de la gestión privada, el Hipódromo se reinventó y se convirtió en un gran parque urbano con entrada libre y gratuita. Turf, historia, tradición, innovación, arquitectura, turismo, seguridad y la más exquisita gastronomía hoy están presentes en un mismo lugar a la espera de que el mundo pueda superar la pandemia y la normalidad regrese. 

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