Regulaciones 27.09.2021 > Latinoamérica

Advierte Bolsonaro que vetaría la legalización del juego

Así lo expresó el presidente de Brasil en una entrevista concedida a la revista Veja

A pesar del cabildeo emprendido en la Cámara de Diputados de Brasil para establecer un marco regulatorio para legalizar los juegos de azar, los casinos y las apuestas en el país, el presidente de ese país, Jair Bolsonaro, declaró en una entrevista exclusiva a la revista Veja que tiene la intención de vetar la propuesta. 

La regulación de las apuestas deportivas en Brasil es un tema del que se ha hablado mucho en los últimos meses y que cobró mucho impulso luego de que Arthur Lira, presidente de la Cámara, formó un grupo de trabajo para discutir la legalización de casinos, máquinas tragamonedas y bingos. De acuerdo a lo que se ha ventilado públicamente, la idea es que la iniciativa sea votada en la cámara a finales de año.

A despecho de lo dicho por Bolsonaro, la propuesta ha entusiasmado a sus colaboradores más cercanos, tal es el caso de Ciro Nogueira, ministro de la Casa Civil, pero ha encontrado resistencia por parte de los parlamentarios evangélicos. Bolsonaro expresó a Veja que los impulsores del proyecto de legalización del juego lo han buscado en relación a este tema, a lo que él respondió que la medida no tendrá el apoyo del gobierno para ser aprobado en el Congreso y que, en caso de avanzar, haría uso de su derecho de veto.

“Creo que en este momento hay más que perder que ganar. Si por casualidad se aprueba, tiene mi veto, lo cual es natural, y luego el Congreso puede anular el veto. Pero sí, lo que se está discutiendo hasta ahora contará con mi veto. Punto y aparte. En este momento mi opinión sobre las apuestas es esa”, sentenció Bolsonaro en la entrevista que concedió a Veja.

No es un secreto que muchos operadores locales e internacionales hace tiempo se frotan las manos ante la posibilidad de que las apuestas sean legalizadas en Brasil, en especial si se considera el potencial del mercado. Precisamente por ello las palabras del presidente Bolsonaro deben haber caído sobre ellos como un balde de agua fría.