Regulaciones 21.10.2016 > Argentina

Argentina: Denuncian al titular del IPLyC de Misiones

El juez Martín Errecaborde hizo una presentación judicial contra el presidente del IPLyC, Eduardo Torres, por la muerte de dos caballos en una carrera el domingo 9 de octubre en el Hipódromo de Posadas.

La denuncia del integrante del Tribunal Penal Nº 1 de Posadas, Misiones (Argentina), Martín Errecaborde, fue radicada en la Fiscalía de Instrucción 3, a cargo de Adriana Herbociani, solicitando que se aplique “la sanción máxima que establece la ley” por los hechos previstos en el artículo 2, inciso 5, de la ley 14.346, “que castiga a los que emplearen actos de maltratos y crueldad contra animales”.

El pasado domingo 9 de octubre, en el hipódromo General Belgrano de Posadas, “se produjo la muerte de dos caballos que participaron de las carreras, como consecuencia de la posible utilización de sustancias estimulantes, cuyo uso está absolutamente prohibido en la actividad de los hipódromos que merecen tal nombre”, describió Errecaborde. Por más que se hayan hecho desaparecer los cuerpos de los animales, “tal acto constituiría un grave indicio de cargo contra los responsables”.

Además de a Eduardo Torres, titular del Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLyC), por ser auspiciante del evento, la denuncia incluye "a los propietarios de los caballos, sus entrenadores, los veterinarios que pudieron haber intervenido en el doping y las autoridades del Jockey Club, que aparentemente organizó el evento”.

A diferencia de otros hipódromos de Argentina, en Misiones no existe un laboratorio que analice la sangre de los caballos que compiten, a fin de determinar si hubo uso de sustancias. Así, según el juez, "está permitido inyectarle al caballo que va a correr cualquier droga que se considere estimulante, hasta el límite de causarle la muerte, sin que nadie se haga cargo de esta repudiable conducta y que ha configurado un delito. Si no existe la infraestructura necesaria, lo lógico sería que la carrera no se realizara, porque, de lo contrario, se estaría estafando al público apostador y llevando al caballo -irresponsablemente- a sufrir graves lesiones y aún la muerte”.

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